viernes, 17 de octubre de 2008

Capítulo 43

Patris salió de la habitación, tenía una sensación extraña. Era una sensación que no llegaba a entender. Había habido momentos en los que se había olvidado completamente de Anne. Lo había pasado bien y se había reído mucho, demasiado pensaba para lo que había pasado entre ella y Anne.
Sonó el teléfono. Era Anne. No lo descolgó. Volvió a sonar. Era Su. Sí que lo descolgó.
- Hola.
- Hola, qué tal?
- Bien y tú?
- Bien. Quedamos para comer y me cuentas qué tal anoche?
- Vale.
- En media hora nos vemos en el mismo lugar de anoche.
Se despidieron y a la media hora se vieron. Su empezó a preguntarle que tal se le había dado la noche. Patris le contó que bien. Que cuando salieron del pub se fueron al hotel de Amalín. Que estuvieron toda la noche hablando.
- Sabes es una sensación rara.
- El qué?
- Pues no sé. Estuvimos toda la noche hablando. Nos reímos.
- Y?
- Y?
- Sí, si pasó algo más?
- No, no, no pasó nada más. Sólo hablamos y nos reímos.
- Vaya, pensaba que...
- No, no pasó nada más. Su sabes...
- Qué?
- Hubo momentos en los que no me acordé de Anne. He tenido sensaciones tan extrañas.
- Eso es bueno, Patris.
- Sabes es valenciana. Vive en Valencia. Nos hemos dado los teléfonos y me ha dicho de que volver a vernos.
- Me parece muy bien. Y hasta cuando está en Zaragoza?
- Se va el lunes en tren.
- Patris, tú también te vas el lunes no?
- No, había pensado en irme hoy.
- No seas tonta. Quédate. Mira por qué no te quedas y le dices que en vez de volver en tren se vuelva contigo en coche?
- No sé, Su.
- Venga, Patris!
- No sé, de verdad.
- A ver qué tienes que hacer en tu casa? Calentarte la cabeza?
- No lo sé, Su.
- Joder, Patris! Quédate y así estaremos juntas y podrás quedar de nuevo con Amalín y decirle que se vuelva contigo.
- De verdad, no lo sé.
- A ver, hacía tiempo que tú y yo no nos veíamos. No sabemos cuando nos volveremos a ver. Venga quédate.
Patris al final aceptó quedarse. Su le dijo que podía llamar a Amalín y así quedar para cenar. Patris no sabía qué hacer. Su la convenció. Le dijo que irían a cenar juntas, que ella también se apuntaba. Quería conocer a Amalín. Patris llamó a Amalín.
- Hola.
- Hola.
- Oye que he pensado en quedarme.
- Me parece genial.
- He pensado....
- Te apetece que quedemos?
- Sí, he pensado que si esta noche no tienes nada mejor que hacer si te apetece quedar para cenar conmigo y con una amiga.
- Me parece genial. Por cierto y hasta la hora de la cena qué vas hacer?
- No sé, por?
- Te apetece que hagamos algo juntas?
- Vale.
- Pasas a recogerme por el hotel dentro de una hora?
- Bien, dentro de una hora estaré en la puerta del hotel.
- Vale, hasta luego.
Se despidieron. Su sonreía. Patris le dijo que Amalín le había dicho de hacer algo juntas antes de cenar. Su le dijo que no se preocupara, que ella tenía que reunirse con sus amigas, que había quedado con ellas para pasar la tarde y que se verían después. Que la llamara para la cena. Se despidieron. Una hora más tarde. Patris estaba en la puerta del hotel. Amalín bajó. Se dieron dos besos. Y se marcharon.
Estuvieron paseando por un parque. Después por la plaza. Había mucha gente. Las dos hablaban como si se conocieran desde hace mucho. Patris estaba a gusto con Amalín. Era tan encantadora. La hacía reír. Se mostraba tan segura de sí misma. Era tan diferente a Anne. Otra vez le había venido Anne a la cabeza. De repente le sonó el móvil. Lo miró pero no lo descolgó.
- No vas a contestar?
- No, es ella.
- Tú novia?
- Sí, pero no voy a contestarle. No quiero hablar con ella.
- Si es lo que quieres.
- Es lo mejor. No quiero hablar con ella.
- Te ha hecho mucho daño, verdad?
- Sí, me lo ha hecho. Cómo ha podido volver hacerlo?
- No lo sé, la verdad. Yo sería incapaz de hacerle daño a la persona que quiero. Sería incapaz de ponerle los cuernos a mi novia.
- Tienes novia?
- No, que va!
- Ah!
- Me refería a que si tuviera una novia sería incapaz de engañarla.
- Ya.
- Antes le diría que no siento nada por ella. Acabaría con la relación.
- Ya.
- Perdona, igual no quieres hablar del tema.
- No, no es eso. Sabes...
- Dime.
- Sois tan diferentes.
- Me alegro de que digas eso!
- Por?
- Porque eso quiere decir que tienes buen concepto de mí.
- Por qué no debía tenerlo?
- No sé, por cómo nos conocimos. Por besarte.
- Ya.
- Porque igual pensabas que era una de esas chicas que quería un lío, enrollarse con alguien y ya está.
- No sé qué pensé, la verdad.
- Vaya no sabes lo que pensaste?
- La verdad?
- Sí claro.
- La verdad es que entre que me había tomado un no sé qué con naranja y que estaba nerviosa... no pensaba en nada.
- jajaja, sí ya sé que estabas nerviosa. Eres muy tímida.
- Sí, lo soy.
- Eso me gusta de ti. Me gusta esa timidez.
- Bueno, cambiamos de tema o me pondré roja!
- No, ya lo estás!
- Oye he pensado...
- Qué?
- Que lunes vuelvo a casa, así que si quieres te puedes volver conmigo. Me dijiste que vuelves en tren.
- Sí, vuelvo en tren.
- Quieres volverte conmigo? El viaje será más corto por lo menos!
- Tú quieres que vuelva contigo?
- Sí.
- Entonces iré contigo.
- Vale.
- Vamos a la estación del tren?
- A la estación del tren?
- Sí, si me vuelvo contigo tendré que anular el billete.
- Ah claro, qué tonta soy!
Se fueron a la estación del tren. Amalín anuló el billete. Después se marcharon a la plaza donde había quedado Patris con Su. A las diez de la noche, Su apareció con unas amigas.
- Hola, Patris.
- Hola, Su. Esta es Amalín.
- Mucho gusto. Estas son Irene y Amparo.
Tras saludarse decidieron dónde iban a cenar. Se marcharon a un restaurante chino. Cuando terminaron de cenar decidieron ir a tomar algo. Entraron en un pub. Al cabo de media hora de estar allí apareció Anne. Patris se quedó mirándola. Anne se acercó.
- Hola, Patris.
- Hola, Anne.
- Pensaba que te habías vuelto.
- Bueno me encontré a mi amiga Su. Hacía tiempo que no nos veíamos y me convenció para que me quedara.
- Sí, es lo mejor. Mejor estar con amigas que se volviera a casa y no parara de darle vueltas a la cabeza.
- Patris, yo...
- Déjala en paz!
- Su!
- Calla Patris, ya es hora de que alguien le diga las cosas a esta chica a la cara tal y como son. Te has pasado tres pueblos con Patris. No te bastó con engañarla una vez que has vuelto a hacerlo.
- Tú que sabes! Quien eres tú para hablarme así?
- Soy amiga de Patris y como soy su amiga me tomo la libertad de decirte lo que pienso. Creo que no te mereces que Patris te dirija la palabra. Y lo mejor que puedes hacer, si es que alguna vez la has querido, es dejarla en paz de una vez. Dejar de hacerle daño. Olvídate de ella.
- Su, por favor!
- No, Patris, no me voy a callar. Mira no te conocía en persona. Sólo te conocía por lo que me contaba ella. Y la verdad no me alegro de haberte conocido. Así que si te lo digo de la mejor forma que sé. Déjala en paz.
- Patris, vaya ya veo que lo que necesitas a alguien para que me diga las cosas. Tú no tienes huevos o qué?
- Anne!
- No necesita a nadie que hable por ella. Pero está jodida. Le has roto el corazón. Sabes lo que te quería y la has tenido engañada todo ese tiempo.
- Anne, vete. Ya te dije ayer que no quiero saber nada de ti. Hemos terminado. Y por favor no vuelvas a llamarme.
- Patris...
- Anne, olvídate de mí.
Anne dio media vuelta y se marchó. Amparo, Irene y Amalín estaban aturdidas por la escena. Ninguna dijo nada. A Patris se le saltaron las lágrimas. Su le dijo que sentía haber sido tan borde pero era lo que se merecía. Y que se alegraba de que por fin le diera puerta. La situación era un poco tensa.
- Te apetece que salgamos fuera? –le dijo Amalín a Patris-.
- Sí.
- Nos vamos fuera un rato.
- Muy bien –dijo Su-.
- Patris, estás bien?
- No, no estoy bien. Perdona por la escena.
- No tienes que pedir perdón por nada. Además creo que Su ha hecho bien. Te quiere y no quiere ver cómo una chica como Anne te siga haciendo daño.
- Ya, ya lo sé.
Amalín la abrazó. Su un abrazo muy cariñoso. Le susurró que estuviera tranquila. La besó en la mejilla y la volvió a abrazar.
- Gracias.
- No me tienes que dar las gracias. Volvemos dentro?
- Sí.
Entraron. Su y Patris estuvieron hablando. Su le dijo que sentía haberse puesto así pero que Anne la sacaba de sus casillas. Patris le dijo que no pasaba nada. Le dio las gracias por decirle a Anne lo que ella no se había atrevido a decir. Su le dijo que la quería que por eso lo había hecho. - Ya lo sé, ya sé que lo has hecho porque me quieres.
- Sí, es que se lo merecía.
- Bueno, ya está. Olvidamos el tema.
- Sí. Por cierto, Amalín es una gran chica. No deberías dejarla escapar.
- A qué te refieres?
- En el poco tiempo que la conozco me parece una chica genial. No sé, es una intuición que tengo?
- Intuición?
- Sí. Creo que vais a ser muy buena amigas y tal vez...
- Su!
- Qué?
- Que te veo venir!
- Jajajaja, bueno. Venga vamos a bailar.
- Sí vamos!

2 comentarios:

Tanais dijo...

Me alegro de que Su le haya dicho a Anne que es una sinvergüenza, lo que no se es como no le ha partido la cara jajaja es broma! es que se lo merecía y ya que Suassi nunca le había cantado las 40 me alegro de que esta chica lo haya hecho...que maja es Su ejem ejem

¿Cuando acaba la novela? tía que me voy a Madrid mañana y hasta el lunes no podré leer nada! ay! ay! ay!

pequeño desastre dijo...

Yo habría hecho como Su, sí. La verdad es que Anne necesitaba que le dijeran algo así, pero quizás la que tendría que haberlo hecho fuese Patris.

Y a ver cómo siguen las cosas entre Amalin y Patris...

Y bueno, si terminas este finde el relato... ya lo leeremos =D

Que tengas un buen finde =)

Besicos ^^

PD: Pues sí, curro en el Circuito, pero no veo las carreras, eh? Que no nos dejan cuando estamos currando xD Aunque a mí eso no me importa porque no es que me apasionen, la verdad. Me gusta más la Fórmula 1 y 'sólo' pude pasearme por el paddock viendo a Alonso, a Hamilton y demás... xDDD