viernes, 8 de agosto de 2008

No sé, la verdad

Acabo de llegar a casa tras el reencuentro. No ha sido tal y como yo lo esperaba, aunque no me puedo quejar. Al final nos hemos juntado ocho, y dos eran amigas que se han venido con ella de Madrid. Una de ellas, aunque no estoy segura, creo que es la ex. La conocí en Madrid en junio. La otra la he conocido hoy.
Nos hemos ido a un chiringuito de la playa, la verdad es que se estaba genial. El agua serena, yo serena, tranquila, aunque la procesión iba por dentro. El corazón me iba a mil por hora. Bueno, pues eso, que nos hemos vuelto a ver. Yo como había decidido antes de irme a Roma, voy a intentar comportarme de una forma diferente a la que me comportaba antes. Es decir, no estar pendiente de ella. O sea, pasar un poco o hacer como si pasara. Así lo he hecho. Y bueno, cuando le he dicho a mi amiga, la pivón, que si mañana se venía a jugar al pádel, entonces ella ha propuesto que vayamos a jugar a la urbanización de su padre, que comiéramos allí, que jugáramos al pádel y que después nos bañáramos en la piscina. Iba a decirle que sí, pero me he mordido la lengua y le he dicho que había quedado y que tenía la pista reservada en el club de tenis, que no podía. Ella ha insistido. Y ha dicho que después trataría de convencerme. Bueno, yo le he dicho que no podía, y le he dicho a la pivón que si quería ir que no pasaba nada, que ya buscaba a alguien para jugar. Bueno en fin, que al final he quedado que después igual me paso por allí.
En la cena se ha sentado a mi lado. Y bueno, no lo he podido evitar, le acercaba todos los platos para que se sirviera. Y bueno, a pesar de todo, he seguido sin hacerle mucho caso, hablando más con los demás.
Lo hemos pasado bien. Y nos hemos despedido. Pero no sé, la despedida no ha sido como yo esperaba. No le he dado los dos besos. Ella tampoco ha hecho mucho para que se los diera. No sé, eso pasaba hace tiempo. Y ahora, ha vuelto a suceder. No sé qué pensar. Por qué no se ha despedido como lo ha hecho con todos? Por qué no lo he hecho tampoco?
En fin, que mañana será otro día! Y ya veremos como sale.

2 comentarios:

marigel dijo...

Como no conozco los antecedentes, no sé qué pensar, ni qué decir.
Parece que esa chica te gusta, pero que ya ha habido intentos anteriores que no han dado buenos frutos.
A veces una se engancha con alguien que hace que su vida entera se estanque, intentando conseguir que ella se fije en tí. O intentando que no se note que te gusta. O fingiendo que no te importa. Quieres un consejo de vieja? (los consejos no sirven para nada, te lo advierto): Si te pasa algo de lo de ahí arriva y ya has intentado acercarte sin éxito varias veces... si puedes, ólvídala. Y digo "si puedes", porque a veces una no sabe cómo hacerlo, o quiere hacerlo y no es capaz.
En fin, niña, que tú eres muy joven y que no me hagas caso.(después de todo el discursito!!!)

Suassi dijo...

Bueno, te cuento resumido. Me declaré en diciembre. Lo hablamos cuando vino de Madrid. Me dijo que de momento no podía estar con nadie porque acabada de salir de una relación. Me dijo que era una putada, que la vida era una mierda. Que le encantaba cómo era, mi sensibilidad, mi timidez. Le dije que no pasaba nada, que para que dos personas estén juntas tienen que querer las dos. Intenté conquistarla. Le enviaba poesías, las que le escribía. A ella le gustaba. Creía que sí, porque cuando estábamos a solas o en compañía de dos amigos e íbamos a cenar, coqueteaba conmigo. No porque lo dijera yo, sino porque mis amigos también lo notaron. Un día nos teníamos que abrazar, era un ejercicio en el que tenías que demostrarle a la otra persona qué sentías por ella. La abracé, la acaricie, le besé el cuello y ella se apartó un poco para que pudiera seguir besándeselo. Terminó el abrazo, nos miramos, me cogió de las manos y me empujó hacia ella para volverme abrazar, lo hizo dos veces. Un día le dije que iba de dejar de comportarme como una quinceañera. Le dije que sé que había coqueteado conmigo, ella dijo que no. Le conté una de las veces, y no tuvo argumentos para negármelo. Desde que le dije que arrojaba la toalla, empezó a estar borde conmigo. Me decía que no sabía por qué, pero que no lo podía evitar. Cuando he tonteado o alguna chica ha tonteado conmigo, ella se ha enfadado. Un detalle. Quería venir conmigo a una mascletà nocturna. Estábamos en casa de un amigo, trabajando sobre la obra de teatro que teníamos que estrenar en Madrid. Mi amigo le dijo de coña, para ver cómo reaccionaba (supongo) que yo me había tirado a una hetero y de repente la expresión de su cara cambió. Ya no quiso venir conmigo y cuando se despidió fue muy fría. Cuando me ve con mi fisio, le cambia la cara. El día de mi cumple, vino mi fisio y yo estuve con ella hablando, y cuando se fue, vino se sentó a mi lado y me dijo "caray todo el tiempo te has dejado a tu amiga a solas". En una fiesta del teatro, como intentaba pasar de ella, ella venía a buscarme.
Estoy enamorada de ella, pero tengo los pies en el suelo. Y si no me quiere, no pasa nada, porque yo no puedo obligar a nadie que me quiera. Soy una mujer intuitiva, por llamarlo de alguna forma, cuando tengo esas intuiciones sé que se cumplen. Y con ella la tengo. De todas formas, lo que me desconcierta de ella, es que es tan diferene conmigo cuando estamos a solas que cuando estámos con gente. Y que cuando no le hago caso es cuando se acerca a mí. De todas formas, sé que es tímida, y y yo también lo soy, me lancé a la piscina. Y lo que le agradezco es que estoy feliz desde que la conocí, que me hizo cerrar un capítulo de mi vida que pensé que nunca se iba a cerrar. Y por eso se lo agradeceré. Y la verdad es que si no puede se mi novia, tampoco me voy a morir, ni a comerme la bola. Su amistad me importa y se lo demuestro de la mejor forma que sé, lo mismo que lo hago con mis otros amigos. Ella se ha dado cuenta de que soy así, que me comporto así con todos, que si puedo hacer algo por ellos lo hago. Y que no lo hago porque me guste. Un día me lo dijo, que se había dado cuenta que era así con todos y eso le gustaba.
La última vez que nos vimos, nos quedamos las dos con las ganas de besarnos. Yo no me atreví, ni ella tampoco. Por eso quería saber cómo iba a ser el reencuentro. Pero en este reencuentro no hemos podido estar a solas, para hablar, para tomar un café, o sea, para nada. Mañana vuelve a Madrid. Y me imagino que en una semana volverá aquí, ya me ha dicho que lo hará y quedaremos. Así que esperar. Y eso es más o menos lo que pasa.
Discursito el mío. Y de joven nada. Ya tengo 43 así que de niña nada, jajaja, aunque a veces lo parezca. Pero supongo que cuando nos enamoramos nos volvemos "tontos". Y yo tengo esa tontería. La putada, es a veces no lanzarme cuando lo tengo que hacer, porque se ha dado el caso, pero la timidez me vence. Y eso no lo puedo evitar. Además no hay ninguna academia en la que den clases para vencer la timidez.