domingo, 9 de noviembre de 2008

Capítulo 4 (II)

- No sabía que tú también tenías miedo -le dijo Tatau-
- Sí, lo tengo.
- Te puedo preguntar por qué.
- Claro, pregunta.
- Por qué?
- Porque poca gente sabe que entiendo. Ya ves, todas al principio tenemos miedo. Pero quiero que sepas que en esta ocasión creo que mi intuición no me engaña y que llegaremos a ser amigas.
- Alguna vez tu intuición te ha engañado.
- Sí, claro. Alguna que otra vez. La última por ejemplo fue de órdago.
- Ah sí, por qué.
- Porque conocí a una chica que me dijo que era de León. Pero no lo era. Y todo lo que me contó era mentira.
- Mentira ¿por qué?
- Porque así fue. Es una larga historia y no sé si quieres escucharla o no.
- Me gustaría, sí tú quieres contármela.
- La conocí en el chat y congeniamos. Nos hicimos amigas y poco después nos dimos el messenger y los números de teléfono. Empezamos hablar mucho, tanto por el messenger como con el móvil. Me dijo que era hija única y que estaba estudiando medicina. Yo no dudaba de lo que me decía, pensaba que nadie tiene que mentir, tal vez porque yo no lo hago. Creo que una persona no tiene porque mentir, cuando no quiere decir una cosa, no la dice y ya está. Así que me fui creyendo cada una de sus mentiras, una tras otra. Un día me sorprendió cuando abrió el messenger y me dijo que no era ella, que era una amiga. Esa supuesta amiga me dijo que se había muerto, que había tenido un accidente con el coche. Que un conductor borracho se saltó un stop y chocó con ella. Que murió en el acto. Me quedé alucinada. No entendía nada y mucho menos que otra persona entrara su messenger para contarme esa historia. La verdad es que a mí nunca se me ha pasado por la cabeza darle la contraseña de mi messenger a nadie, por muy amiga mía que sea.
- Yo tampoco se la daría a nadie.
- Eso fue lo que más me sorprendió. Así que le pregunté por qué había abierto su messenger. Me dijo que eran muy amigas y que las dos se sabían el messenger de la otra. Así que pensé que podría ser cierto, aunque yo nunca lo haría. Pero no me quedé muy convencida, así que le comenté la historia a unas amigas. Ellas alucinaban también, así que nos pusimos a investigar. Como me dijo que el accidente lo había tenido en un pueblecito de Cantabria, buscamos en todos los periódicos de la zona para saber si se había publicado algo relacionado con el accidente. Pero no había nada. Así que buscamos otro camino. Como tengo una amiga que es médico y estudió en Salamanca, donde ella me dijo que estaba estudiando, le pregunté si podía averiguar algo. Mi amiga me dijo que sí, que le preguntaría amigas suyas. Así que empezamos a indagar y cada indagación era nula. Las chicas de Salamanca no sabían nada de nada. Ni en el periódico de la universidad había salido nada de que una alumna había muerto en un accidente de coche. Ni tampoco habían oído comentarios. Precisamente una de ellas le preguntó a una amiga suya que estudiaba segundo de medicina si había oído hablar del tema. La respuesta fue negativa. Así que imagínate. Hicimos mis amigas y yo un gran trabajo de investigación y no obtuvimos ninguna respuesta.
- O sea que te mintió y no era de León ni tampoco estudiaba medicina.
- Lo más sorprendente no fue eso, que ya llegué a pensarlo. Lo más sorprendente fue que días más tarde me decidí a llamar a su móvil, lo hice con número oculto. Y alucina, me cogió el teléfono. Le pregunté si era ella y me dijo que no, que era su hermana. Pero sabía que mentía, porque era su voz, una voz inconfundible y que reconocería siempre. Así que le conté todo a Alma y ella alucinó. Así que le dije, compruébalo por ti misma. Así que Alma la llamó, preguntó si era una tal María y su respuesta fue que no, que ella se llamaba Alicia. Con lo cual era ella y por lo tanto no se había muerto. Estaba vivita y coleando.
- Qué fuerte, ¿no?
- Sí, muy fuerte. Así que decidí escribir en el foro del chat, contando lo que había sucedido. Diciendo que igual entraba ahora en el chat con otro nick y seguramente se estaba riendo a nuestra costa. Porque yo les había contado que me habían dicho que se había muerto y hablamos del tema, y a la mayoría les había sorprendido y como era lógico, o se suponía que era lógico les había afectado. Así que les dije días después que como buena periodista había decidido investigar y que había hecho indagaciones y que todas habían sido nulas. Que no había habido ningún accidente, porque no aparecía en ningún periódico ni en el de ese día ni en el de los días anteriores y posteriores a la fecha en la que en teoría se había muerto. También les expliqué que por mediación de una amiga que había estudiado en Salamanca, si en la universidad se habían enterado de algún suceso parecido, y que nadie se había muerto.
- Estoy alucinando.
- Yo sí que aluciné. Imagínate. Así que Alma me dijo que le hiciera caso y que no me creyera todo lo que me contaran. Que hay gente que le gusta hacer creer cosas que no son ciertas y se lo pasa bien a costa de los demás. Y desde entonces, intento no fiarme de la gente. Aunque ya ves, en el fondo sigo siendo confiada. Por eso si me lo permites, tan sólo te pido una cosa, que por favor no me mientas.
- No lo haré.
- Si no quieres contarme nada tuyo, no lo hagas. Sino quieres responder, no lo hagas, prefiero una callada por respuesta que una mentira.
- No lo haré, de verdad.
Continuaron hablando durante media hora más y después se despidieron. Como últimamente sucedía, las despedidas eran largas. Ninguna de las dos quería acabar la conversación, pero sabían que tenían que hacerlo. Así que al final contaron hasta tres y desconectaron al mismo tiempo.

7 comentarios:

marigel dijo...

Ala, ala!
Ya se anima la cosa!
Estos cuentecitos que acompañan a la novela en sí, también son interesantes.
A veces pasan esas cosas.
y, aunque a mí no me ha pasado nada malo, y por eso soy muy confiada, sí sé que a veces pasan.

lylo dijo...

Holaaa!

Pues si en el mundo hay gente mala..pero que le vamos a hacer, también hay gente buenísisima!


Besitos

Lun@ dijo...

También prefiero que no digan nada antes que oir mentiras.
Ay el tiempo de la despedida cuando se está tan bien!!!
Besos mi Teta.

Despechada dijo...

Vaya joyita la chica esta...si es que...soy tanais

pequeño desastre dijo...

La verdad es que telita con la tía esta, eh? Qué forma de jugar con los sentimientos de los demás... GRRR

En fin, pero como Tatau no va a mentirle... que se le nota buena chica, no? xD

Besicos =)

Canby dijo...

Bueno se va poniendo la cosa interesante...Besines

Anubis dijo...

La única verdad es la realidad. Aristóteles