La verdad es que sigo sin dar crédito a lo que he leído en el periódico El País. En un artículo que ha publicado hoy dice que "El PP lleva un experto al Senado que afirma que ser gay es una enfermedad". Y es para indignarse, y mucho, porque sí soy lesbiana pero no estoy enferma. No, no lo estoy ni nunca lo he estado. Me gustan las mujeres, como me gusta la manzana, la pera, el melón, el plátano, la piña, o cualquier otra fruta. Es cuestión de gustos y de apetencias. Y eso no significa, ni mucho menos, que esté mal de la azoeta.
Y el artículo me ha indigano y mucho porque según el "experto" (no sé en qué la verdad) Aquilino Polaino (director del departamento de Psicología en la Universidad San Pablo-CEU del a Asociación católiga de Propagandística) dice qué ha estudiado 20.000 horas a personas de "conducta homosexual" en función de una "actitud humanitaria". Y que 160 gays y lesbianas han "solicitado" su ayuda como "psicoterapeuta".
Y más indiganada cuando habla de que esta "enfermedad" es por causa de "un padre hostil, violento, alcohólico o distante, una madre sobreprotectora, fría, necesitada de afecto, emocionalmente vaíca para sus hijas lesbianas". Vaya, pues ni mi padre ni mi madre reúnen esos "requisitos".
Y la cosa sigue, que ahí no se acaba el cúmulo de barbaridades que dice. Y tambien señala que "el 30 por cien de homosexuales han sufrido abusos sexuales" claro y por eso se hacen de la otra acera! (jajajaja). Y sigue, y sigue con sus barbaries, porque según continúa el artículo este señor (por llamarle algo) dice que junto con otros factores añadidos hacen que en sus relaciones tengan "mayor promiscuidad, inestabilidad y sentimientos crónicos de no ser masculinos".
Y para rematar la faena va y le dice a un senador de CIU que "si usted piensa que la homosexualidad no es ningún problema, le invitaría a que viera usted cinco horas de terapia que tengo esta tarde".
Y tras leer el artículo y ponerme las manos en la cabeza. Me pregunto cómo puede haber en el siglo que nos encontramos personas, a pesar de nivel cultural, tan CATETAS, y que crean esa sarta de incongruencias e imbecibilidades.
Y también me pregunto, cómo los gays y las lesbianas del PP siguen apoyando a un partido en el cual les tachan de enfermos y que estoy segura, que hará todo lo posible por abolir la ley del matrimonio homosexual. Sigo sin entender cómo pueden ser de un partido que lo primero que les niega es ser personas normal y corrientes. Y que además coarta su derecho a la libertad sexual.
Barcelona
Hace 8 años